Calle monja y ¿mártir en 2009?

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¡EL DOS NO PUEDE CAMBIAR!

Los números forman parte de nuestra vida, con ellos contamos los días, la edad, nos marcan las horas, están en la puerta de nuestra casa, en la matrícula de los coches, en fín, un largo etcétera; en el colegio los primeros números que conocemos son el uno, el dos y el tres, pero parece ser que hay gente a la que, quizás, se les atragantaron estos números en la escuela y no les gusta que haya calles con estos nombres:

– calle uno

– calle dos

– calle tres.

A mi no me parece mal y a los vecinos que viven en ellas creo que no les han preguntado.

Vemos carteles que anuncian el cambio de nombre de estas calles por:

-Juana de Castro

-Alfonsa de la Torre

-Martina Vázquez

Lo que hasta ahora es calle uno ( ¿qué significa uno?, la UNIDAD, el PRIMERO, que NO ES OTRO y todo lo que dice el diccionario de la RAE) pasará a llamarse calle Alfonsa de la Torre, poetisa cuellarana que bien se merece una calle. Pero no creo que deban discutir los números con las letras y bien puede esperar la poetisa cuellarana, un poco más, a recibir el nombre de una calle de la próxima urbanización las Canteras, o de las mismas Lomas.

La calle tres ( ¿quién no ha jugado a las TRES en raya?, en los deportes suben TRES campeones al pódium, un tricornio tiene TRES picos y LA REGLA DE TRES, ¡por favor, es imprescindible!) han decidido ustedes que a partir de ahora reciba el nombre de Juana de Castro, que casó en esta villa de Cuéllar con el rey Pedro I allá por el año 1314 en Sanmartín. Pues creo que también podría esperar a mejor ocasión.

La calle dos ( tenemos DOS orejas, DOS manos, mi compañera y yo somos DOS, no me voy a enrrollar con el DOS) quieren que se llame Martina Vázquez.

No hemos tenido bastante con 40 años de homenajes y loas a los vencedores de la guerra por un lado, y de olvido y humillación a los que defendiendo la libertad y la legalidad democrática por otro, que queremos continuar haciéndolo hoy, trás más de 30 años de la muerte de Franco concediendo el nombre de una calle de la villa de Cuéllar a una monja muerta durante la guerra, guerra amparada por la religión que ella profesaba.

Aún, hoy, hay cuellaranos que desconocen donde murieron y fueron enterrados sus familiares … , el uno y el tres pasarían pero

¡EL DOS NO PUEDE CAMBIAR!.